Las cunetas y las fosas no estan en los libros de texto


Pepa G. - Posted on 12 February 2009

La Memoria no tiene hueco en el Instituto
Artículo de Público sobre la didáctica de la Memoria Hisórica
El 9 de febrero de 2009

"Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen inmediatamente los organizadores del olvido". El escritor argentino y víctima de una dictadura militar, Juan Gelmán, define así a los que reman en contra de la memoria colectiva. Asegura que ocurre "en todas las latitudes" y España no es una excepción. La represión del franquismo sigue oculta en los manuales de Historia de Secundaria y Bachillerato a base de tópicos que reflejan una visión irreal de la dictadura.

Las principales editoriales están plagadas de ejemplos. La Guerra Civil fue, según un texto de Edelvives, un conflicto "fratricida" originado como "consecuencia" del caos de la II República. Para la editorial Vicens Vives, el Franquismo fue "una larga posguerra" que enfrentó a "dos bandos", tal y como se lee en los libros de Santillana. La editorial Edelvives asegura que uno y otro lado provocaron las "mismas víctimas". Las asociaciones reclaman la Guerra Civil como materia específica

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) reclamó en 2006 al Ministerio de Educación que incluyera una asignatura específica de la Guerra Civil en la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE). Pero losdecretos que desarrollan los contenidos obligatorios para Secundaria y Bachillerato reflejan que la petición cayó en saco roto.

Según detalla el currículo de Historia de España de 2º de Bachillerato, aprobado por Educación en 2007, el alumno deberá "valorar (…) los factores que contribuyeron a de-sencadenar un enfrentamiento fratricida". En cuanto al decreto para Geografía e Historia de 4º de ESO, este insiste en un enfoque de la materia ligado, sobre todo, a la perspectiva económica.

En opinión de Francisco García, secretario general de la Asociación de Profesores de Historia, esta "visión clásica y economicista" de la historia responde a un intento de "eliminar susceptibilidades".

La petición de la ARMH para establecer una asignatura específica de la Guerra Civil se basó, sobre todo, en los contenidos que los libros de texto omiten. La represión, el exilio, las depuraciones políticas y los 96 muertos por actuación policial y/o de tramas ultras entre 1976 y 1980 son hechos narrados por Julián Casanova en el libro Morir, matar, sobrevivir. La violencia de la dictadura de Franco, pero desconocidos para los alumnos de entre 16 y 18 años.

Un estudio alemán sobre los libros de texto españoles refuerza esta teoría. Según sus conclusiones, los 44 años de II República, Guerra Civil y Franquismo, apenas ocupan el 9% de los contenidos del siglo XX. Cine en las aulas

Las iniciativas para que la memoria histórica se integre en la formación académica obligada de un alumno se han sucedido en los últimos años. La directora de cine Helena Taberna, autora de La buena nueva (2008), ha presentado un proyecto didáctico audiovisual que va en esta línea. Historia de España sólo es obligatoria en el Bachillerato de Humanidades

"No puedo entender cómo algunos que se califican de progresistas critican a los que hemos hecho una película de la Guerra Civil. Esa gente que dice con cansancio otra peli de lo mismo, ¿no les parece que el Holocausto también se repite y nadie dice nada?", analiza Taberna. "Es fundamental que se expliquen estos asuntos a las futuras generaciones desde un lenguaje audiovisual", afirma.

Otro análisis, del profesor de Historia Fernando Hernández, examinó los contenidos de los libros de Secundaria de tres editoriales que él califica como "progresistas" (Santillana, Vicens Vives y Oxford). Todos sacan la misma conclusión: "El Franquismo, tras una fase de penuria y aislamiento, sienta las bases del desarrollismo económico".

 

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Enrique Díez enseña Didáctica en la Universidad de León y es vicepresidente del Foro de la Memoria de esta provincia. De esta combinación de dedicaciones así como del trabajo conjunto con el profesor de Historia de la misma universidad, Javier Rodríguez, surge Unidades Didácticas para la Recuperación de la Memoria Histórica, un libro de texto para 2º de Bachillerato que ha sido financiado por el Foro de la Memoria de León y el Ministerio de la Presidencia.

¿De dónde surge la iniciativa para elaborar este libro?

Sobre todo, de la constatación de que la perspectiva de las víctimas, de los que están abajo, no aparece en los libros de texto. Por eso decidimos emprender una investigación orientada, no sólo a la crítica, sino a una propuesta constructiva.

¿Cómo perciben los alumnos la Guerra Civil y el franquismo?

Primero, como una historia del pasado, que es como muchas veces se les transmite desde la sociedad. En general existe un desconocimiento profundo y, cuando se les pregunta sobre él, la respuesta más repetida suele ser que hay muchos contenidos a los que, por falta de tiempo, no se llega en clase. Al final, se pasa de puntillas sobre esta parte de la Historia y muchos alumnos no tienen ningún conocimiento al respecto, o el que tienen es muy fragmentado.

¿Qué cosas no cuentan los libros de texto?

El vacío está, sobre todo, en lo que se refiere a la represión franquista y al papel de las personas que lucharon contra ella. Se detallan mucho las guerras y las batallas, pero la historia de la resistencia antifranquista sólo se trata de manera esporádica y en los libros más recientes. Es verdad que algunos hacen referencia a temas como el paseo, pero hay muchas cosas que han desaparecido.

¿Cuáles, concretamente?

Las cunetas, las fosas y la represión sistemática de los sospechosos y de sus familias no está en los textos. Además, hay temas tabú como las incautaciones de bienes o el enorme papel legitimador de la Iglesia. En general, se habla de los "desmanes de ambos bandos" y al final lo que queda es una concepción tan simplista como que había dos partes enfrentadas de las que ganó una. Todo esto es algo que hay que recuperar e incorporar a los libros.

¿Por qué es importante hacerlo?

Para no repetir errores y para cerrar heridas. No es una postura revanchista. Es sólo que no se puede desconocer lo que pasó, no se pueden olvidar las barbaridades, ni negar nuestra propia historia. Hay que aprender a convivir y buscar puntos de encuentro de manera democrática y pacífica.

Desconozco tu edad, Pepa, pero los que hemos vivido la transición no podemos sorprendernos. En aquellos enjuagues, todo se olvidó. El sufrimiento de todos, no sólo de los perdedores oficiales, la represión, los represores,las luchas por la democracia y los derechos sociales, incluso algunos de esos derechos, conquistados con sangre. Los dirigentes de la izquierda tiraron por la borda el patrmonio ideológico por el que habían luchado las bases. En los "pactos de la Moncloa" se llegó a acuerdos contra los derechos adquiridos de los trabajadores que hubieran avergonzado a algunos sindicalistas verticales y de los sindicatos de "izquierda" mejor no hablar. Todos contentos y una paz social desconocida en la historia, con tasas de paro del treinta por ciento, índices de delincuencia propios de los peores ambientes tercermunditas... Pero teníamos "democracia", sexo, droga y rock and roll. Algunos amargados se quejaban. Ya se sabe que siempre ha habido aguafiestas... De aquellos polvos vienen estos lodos.

Sin embargo, yo soy optimista. Cuando hayan muerto el último represor y el/la último/a reprimido/a de la dictadura asistiremos a una declaración institucional lo suficientemente ambigua como para cerrar - en falso - las heridas, diciendo lo suficientemente poco como para que las nuevas generaciones no se enteren de nada.

Te habrás dado cuenta de que no escarmiento y sigo dando opiniones que tal vez sean polémicas y nada políticamente correctas. Pero al fín y al cabo son mis opiniones, sólo me representan a mí y no me escondo en el anonimato para darlas.

Un saludo muy cordial, Pepa.

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