Relato de caso sobre la problemática de aplicar metodología investigativa (alternativa) en las aulas de un IES de la red de centros públicos del sur de la Comunidad Valenciana


Red Ires - Posted on 17 April 2016

A/A Directora Territorial de Educación

DE una profesora de secundaria interina

Asunto: Relato de caso sobre la problemática de aplicar metodología investigativa (alternativa) en las aulas de un IES de la red de centros públicos del sur de la Comunidad Valenciana.

Este es el escrito que más me cuesta empezar de todos los que he hecho este curso, supongo porque es el primero que escribo de forma voluntaria, pero con el convencimiento que me es necesario volcar por escrito las reflexiones de este curso para poder seguir aprendiendo y enseñando. Este curso tengo destino en un centro al sur de la provincia de Alicante, como cada curso tengo que conocer nuevos compañeros, nuevos estudiantes, y adaptarme al funcionamiento del centro. Con ilusión fui el 1 de septiembre, deseando saber qué cursos tendría para empezar a programar y planificar las clases, pero los comentarios de los compañeros y compañeras que ya habían estado en el centro me pusieron sobre aviso, y también el primer claustro. En este centro, por instrucciones expresas de la directiva no se podía calificar con otro instrumento de evaluación que la prueba escrita (entendida como el tradicional examen), concretamente con tres o cuatro exámenes al trimestre, y no era discutible.

Pertenezco a una red de investigación y renovación escolar (Red IRES), tuve la suerte de encontrar esa red que me acompaña y me empuja a seguir investigando en la metodología alternativa, a funcionar de otra manera en el aula y fuera de ella. Gracias a su apoyo empecé una experiencia educativa hace ocho años, que me sirve para seguir conectada a los estudiantes y docentes que conozco cada curso, y a las tareas que comienzo. Al ser interina, si no hubiéramos inventado una forma de tejer redes, como así ha sido, no podría haber mantenido una continuidad en las tareas,. Esta experiencia se ha convertido en un motor para reinventarme, crear piezas de investigación con los/las estudiantes para compartir y contagiar a otros docentes del cambio metodológico; otra escuela es posible, ya existe.

Este curso mucha gente, por miedo a verme sufrir, me ha recomendado que me callara, que hiciera lo que me decían, que no me enfrentara a la dirección del centro, que no dijera lo que pienso: 'no puedo sólo evaluar con pruebas escritas, trabajo en grupo en el aula y necesito valorar el proceso del día a día con el portfolio e instrumentos diversos...' Otros compañeros/as me hicieron una pregunta que valoré: 'Tienes energía? Porque quizás sea una lucha larga, y puede ser que el escenario final no es el que esperas.' Cuando me hicieron esta pregunta, ya tenía la respuesta, la lucha que había elegido sería permanente, porque puede ser por exceso de confianza, e intentando ser coherente, desde el primer día dije en el centro, primero al departamento, y después al jefe de estudios, que los instrumentos de evaluación que iba a utilizar (portfolio...) estaban reflejados en la Ley y no entendía porque no podía usar otros instrumentos de evaluación que no fueran el examen. Dije esto de forma directa en el despacho del jefe de estudios, con la LOMCE delante, puesto que había ido analizándola para justificar mi postura. Parece ser que en este centro hay un acuerdo de COCOPE que me obliga a calificar con tres o cuatro pruebas escritas. He pedido este acuerdo en diferentes escritos, pero no me han pasado dicha documentación, tampoco el PEC, dado que carecen de él. Esta reunión con el jefe de estudios fue muy agria, recibí un trato al cual no estoy acostumbrada y que no había recibido en la escuela pública nunca. Acabé la reunión explicitando mi disposición de presentar una programación alternativa, y pocos días después, antes de empezar las clases me llamaron por megafonía para darme el primer escrito de coacción.

No quiero extenderme demasiado, porque la documentación de todo el caso está registrada y al alcance de las altas instancias, puesto que lo que he narrado sólo es el comienzo. Antes de las navidades todavía no estaba cerrado el caso, y ahora mismo no tengo instrucciones claras por escrito, sólo conversaciones de despacho. En la última reunión con los inspectores responsables, me dijeron que podía hacer mi trabajo como creyera más conveniente, pero que no me significara, que no divulgue lo que hago, así que cada vez entiendo menos cómo interpretar la legislación si en estos casos tampoco la usamos para hacer reflexión y dar luz a nuestra tarea diaria.

En este proceso he tenido que escuchar frases en los despachos que anoto en un diario, para tomar distancia, pero también porque si no las apuntara pensaría que no han pasado, a veces pienso que esto no está pasando: 'Presenta un programación alternativa. Yo me encargaré de que no se apruebe nunca.', 'Posiblemente seas las persona más formada que ha pasado por aquí para trabajar así, pero aquí no vas a experimentar con los alumnos', 'Y, ¿por qué cojones con el portfolio?' 'Aquí vas a hacer lo que yo te diga.' 'Y, ¿por qué dónde pones portfolio, no pones prueba escrita? ya los conoces.' 'Si no cambias, tendremos que seguir el procedimiento' 'Esfuérzate para adaptarte' '¿No estás más tranquila? Té estamos atendiendo, y sabías que hay 20.000 profesores en la comunidad, si tuviéramos que atenderlos a todos...' Y de mis compañeros/se: 'De verdad te vale la pena?' 'Irán apor tí' '¿Por qué no pasas?... sólo es un curso, califica sólo con exámenes y ya está.'

Y por eso pienso que es importante la reflexión. En las jornadas o talleres en que me han invitado a contar mi experiencia en el aula con metodología investigativa, me han hecho casi siempre una pregunta que ahora ya no podré contestar igual: 'Y trabajar así, ¿te supone algún problema en el centro?' Y yo siempre contestaba a los compañeros/as que no, que se atrevieran, que empezaran a hacer cambios metodológicos poco a poco... bien, también lo decían los estudiantes que nos acompañan a los talleres, que una vez le contestaron a una docente que había preguntado, '¿Y si no me funciona?' y el estudiante le dijo 'Vuelves a lo de antes.' Y la docente se rió. Supongo que queda claro, que para mí retroceder no era ni es una opción, sobre todo porque me ha costado mucho recorrer el camino del cambio, desaprender tantas cosas, aprender otras tantas, arriesgarme, confiar, y aparte, formando parte de una experiencia educativa que me vincula a antiguos estudiantes, no podría mirarlos y decir que este curso cambiaba por miedo cuando a ellos/as los intentamos educar de forma crítica, emancipándolos. 'Vivir significa tomar partido' es el lema que traigo en una de las camisetas que me pongo para ir al centro y poder deshacer el nudo en la garganta y en el estómago que llevo a veces puesto durante la mañana. Una sensación para mí extraña, porque siempre he disfrutado mucho mi tarea. Sólo a ratos, en el aula, con la puerta cerrada, cuando se me olvida el contexto me siento otra vez como pienso que tenemos que sentirnos en el aula, a gusto. Incluso ahora escribiendo estas líneas noto la presión que me está suponiendo este curso, por eso me ha costado tanto empezar el escrito. Volviendo a la pregunta de la docente, '¡Y trabajar así te supone algún problema en el centro?', en otro encuentro docente tendré que contestar que sí, que este curso he tenido problemas, y que se han dilatado dificultando la tarea. Cuando hay un conflicto entre dos o tres estudiantes, los sentamos a la misma mesa, ellos escuchan las versiones, los pensamientos, las razones, los sentimientos y nos planteamos preguntas para su solución. Aquí no, en ningún momento hemos estado en el mismo espacio todas las personas partícipes del conflicto, los inspectores nos han recibido por separado, y la solución se ha comunicado, verbalmente, también de forma separada, no notando en el centro que el conflicto esté resuelto. Sigue latente, incluso son partícipes los estudiantes, porque el jefe de estudios los ha informado de su versión de los hechos. Volviendo a la pregunta de la docente de si trabajar de forma alternativa supone algún problema, también me preocupa que otros cursos los docentes nos hemos contagiado de lo que hacemos, hemos entrado a las aulas juntos, hemos compartido, y se han creado grupos de trabajo de reflexión y transformación, pero este curso, pasa al revés, al ver todos los problemas que estoy teniendo, ¿quién se atreverá si tenía la inquietud de hacer cambios? ¿Quién se arriesgará a pasar por el proceso que estoy pasando yo? Incluso yo, convencida de lo que hago por el tiempo que traigo y porque estoy acompañada por la red, 'trabajar juntos para perder el miedo', me he decantado en algunos aspectos, para ser prudente, no me atrevo a hacer ciertas actividades con metodología alternativa, lo hago de forma inconsciente a veces, y otras de forma consciente valorando las repercusiones.

Tengo muchas preguntas que me rondan, ¿vale la pena cambiar la metodología? A nivel personal puedo decir que sí, y las evaluaciones de los estudiantes lo confirman. Pero si le ponemos cola a la pregunta, ¿vale la pena cambiar la metodología en todos los casos? Y aquí empiezo a dudar, porque en este centro no lo recomendaría a ningún compañero/a. Un cambio metodológico supone unos costes de tiempos de formación, de preparación de material para clases cooperativas, de hacer grupos de trabajos con compañeros(as para evaluar y seguir haciendo... Y si a esto sumamos la lucha contra las instituciones a las que pertenecemos, trabajo burocrático para justificar lo que la misma Ley argumenta de forma sobrada, viajes a la Dirección Territorial... En muchas reuniones de despacho se me ha sugerido que estaba haciendo perder el tiempo a gente muy ocupada, dirección e inspectores, pero el tiempo que he dedicado yo también preferiría que fuera para otras tareas docentes dirigidas al alumnado, que intento no descuidar con este proceso que come, además de tiempo, energía vital. Y también me rondan preguntas que no sé si ya llegan a cuestionar mi profesionalidad: ¿Qué tengo que hacer si en cada despacho me dan una instrucción distinta, y además distinta a lo que veo en la Ley? ¿Tengo que replantearme mi tarea? ¿Tengo que pensar que el mejor es calificar con exámenes? ¿No importa lo que diga la Ley, un acuerdo de la COOPE como el de este centro y no negociado con el profesorado como dicta la norma se tiene que obedecer? Si utilizar metodologías alternativas te lleva a escuchar la palabra “expediente”, ¿qué tenemos que hacer, seguir o pararnos? Para mí estas cuestiones no están resueltas. Porque lo que he hecho desde el principio de curso contestando a mí misma algunas preguntas es actuar con coherencia, hacer una desobediencia crítica a las órdenes verbales de mis superiores en el centro, pero, ¿era necesario?, ¿no había otro camino? ¿Qué tengo que hacer y que tengo que contestar a la pregunta de la docente?, ¿trae problemas trabajar de otra forma?

Antes de empezar todo, no tenía tanto claro cómo funcionaba el sistema, a quién nos podíamos dirigir cuando teníamos un problema con los últimos responsables del centro, incluso con el siguiente eslabón. Hace un par de meses pedí cita con usted, como Directora Territorial y no pudo ser; cierto que se han hecho gestiones después por el Jefe de Inspección, pero después de estas todavía ha habido algún incidente que me deja intranquila, y además que ahora pueda trabajar sin estar en despachos coaccionada pienso también que se debe de a la voluntad de renovación de la directiva.
Por todo lo arriba expuesto, solicito que lo que se me ha dicho verbalmente, que puedo trabajar como hasta ahora, conste por escrito, una petición que he hecho en los escritos varías veces, para disponer así al menos de un papel que certifique que tengo ell visto bueno, que puedo calificar con instrumentos de evaluación diversos, coherentes con la metodología investigativa y con el marco legal vigente.

Agradeciendo de anticipo su atención.

Alicante, 13 de enero de 2015

Tuve esa cita, y de nuevo verbalmente se me calmó, pero a fecha de hoy, 13 de abril, tres meses después, no tengo nada por escrito, he pedido cita con el nuevo inspector y no me ha recibido de forma formal, y el curso sigue, con la ilusión que contagian nuestros/as estudiantes, pero con muchas contradicciones porque tanto yo, como otros compañeros/as de mi centro que se han atrevido a denunciar situaciones que pasan en el centro, nos sentimos solos. Y por eso traspaso esta reflexión a otros/as docentes. Personalmente, aunque me sigue sorprendiendo el transcurso de las situaciones este curso, habiendo trabajado con mis estudiantes, como siempre hago, volvería a repetir cada paso que he dado este curso, porque sí estoy tranquila con escoger la lucha permanente como camino para una educación pública de calidad.

La escuela que proponemos

Buscar

ETIQUETAS

Contacta 

¡Suscríbite!

Comentarios recientes